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“Finalmente encontraré la paz”

Publicado: 12 / 02
Categoría: Fútbol

“Finalmente encontraré la paz”

Publicado: 12 / 02
Categoría: Fútbol

Como cualquier otro fenómeno de masas, el deporte es fiel reflejo de la sociedad en la que vivimos. Así pues, arrastra tras de sí lo mejor y lo peor de la misma. Son múltiples las historias futboleras protagonizadas por el espíritu de superación, la solidaridad, el respeto o el compañerismo y que cada cierto tiempo copan las primeras planas de los grandes medios de comunicación e incluso inspiran obras en la gran pantalla. Como no podría ser de otra manera, las celebramos. Sin embargo, no se puede negar la mayor, cual avestruz enterrar la cabeza en tierra y afirmar sin titubeos que todo está bien. No lo está, y es que cada lunes nos despertamos con un nuevo y triste episodio que saca a relucir las actitudes más ruines y despreciables de nuestro tiempo: el racismo, el machismo o la homofobia, entre otras.

El caso Justin Fashanu, que no se vuelva a repetir

Contra viento y marea, siempre que se produce un avance a nivel social se erige la figura del pionero, un valiente que desafía el orden establecido y enarbola la bandera de la libertad para luchar por lo que es justo. En lo que a futbolistas que deciden “salir del armario” públicamente se refiere, este fue Justin Fashanu

La historia de nuestro protagonista, como la de otros muchos hijos de inmigrantes en el Reino Unido, arranca en un barrio obrero de mayoría blanca, concretamente en Norfolk. Si en condiciones normales este era ya suficiente hándicap, el caso de Justin resultó incluso más complejo puesto que, tras la separación de sus padres, tanto él como su hermano fueron adoptados. Una infancia difícil que Fashanu decidió refugiar en sus dos pasiones: el boxeo y el fútbol. Acabaría decantándose por el balompié.

Con apenas 18 años debutó en la Premier League de la mano del Norwich City. Con los canaries alcanzaría la nada desdeñable cifra de 35 goles en 90 partidos. Sus olfato goleador le convirtió poco después en el primer futbolista negro por el que se pagaba un millón de libras. Con su desembarco en el Nottingham Forest, dominador del panorama futbolístico europeo a finales de la década de los 70, comenzaría el calvario.

Bajo las órdenes del exitoso y excéntrico Brian Clough, Justin no fue capaz de encontrar la mejor versión sí mismo. Sus salidas nocturnas rápidamente le colocaron en la picota. Más aún cuando se relacionó su afición por la noche con su presencia en conocidos bares de ambiente. Los rumores acerca de su sexualidad y una grave lesión de rodilla desbarataron sus aspiraciones de hacer historia en el fútbol inglés y, tras su periplo por diferentes equipos de menor categoría, llegaría uno de los momentos más críticos de su vida. Como se supo tiempo después, Justin fue chantajeado para que confesara su homosexualidad en el diario The Sun. Así se transformó en un valeroso héroe para muchos, pero también en el centro de la diana para la facción más intolerante de la sociedad británica.

Después de que incluso su hermano le diera la espalda y ante el escarnio público al que estaba siendo sometido, Fashanu decidió poner punto final a su carrera, cruzar el charco y probar suerte como entrenador en el incipiente soccer, término con el que se conoce al fútbol en los Estados Unidos. Una nueva oportunidad de ser feliz, sin embargo, cuando todo en su vida parecía asentarse por fin, un nuevo varapalo sacudió su existencia, inevitablemente condenada a la incertidumbre y la inestabilidad. Justin fue acusado de violar a un menor y, a pesar de que fue puesto en libertad por falta de pruebas, la gravedad de la situación provocó que decidiese poner fin a su vida. Así, el tres de mayo de 1998, con solo 38 años, fue encontrado ahorcado en su garaje a las afueras de Londres.

Junto a su cuerpo ya sin vida se encontraría una nota de despedida: “Me he dado cuenta de que ya he sido condenado antes de comenzar el juicio. Yo no abusé nunca de aquel joven. Tuvimos sexo, pero fue consentido. A la mañana siguiente él me pidió dinero y cuando le dije que no me respondió “espera y verás”. No quiero ser más una vergüenza para mis amigos y mi familia. Espero que el Jesús que amo me acoja. Finalmente encontraré la paz”.

La situación de los homosexuales en el fútbol profesional no ha cambiado demasiado desde entonces. En palabras de Hector Bellerín, lateral diestro y diestro lateral del Arsenal, al diario The Times, “es imposible que un futbolista se declare abiertamente homosexual”. Es cierto y triste a partes iguales. ¿Por qué? Simple y llanamente porque la libertad sexual continúa, a día de hoy, en pleno 2020, sin ser respetada por la totalidad de la sociedad. Coincide Antoine Griezmann, actual jugador del Fútbol Club Barcelona, con esta reflexión. Cuestionado acerca de por qué son tan pocos los futbolistas que reconocen abiertamente su homosexualidad, el punta galo afirma que “en el fútbol no es tan habitual porque nos hacemos los duros y los fuertes y tenemos miedo a lo que puedan decir. Hay mucha gente mala en el fútbol y pueden tener miedo a ir a los estadios y que les insulten por ello”.